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Toda una dama frente a mi cámara

Cuando tengo la suerte de que Toda una Dama

se ponga frente a mi cámara, la emoción brilla en cada fotografía.
Ella quiere cambiar, dejar atrás el pasado que ya no es,
vestir con la alegría de los colores, rojo, azul, amarillo y blanco del sol de la mañana, un diseño elegante en su ropa, moderno, propio del futuro prometedor que preparaba desde hacía meses, y el fotógrafo aquí presente iba a contribuir a ello.

Lo que no sabía, que la verdad en su nuevo estilo, era la mujer que había dentro de ella, y hacía falta destapar en su auténtica mirada.

El frío temprano del invierno nos iluminó suavemente a través de grandes ventanales, un precioso piso del centro histórico de Málaga, el Coworking The Translation Factory, los pasillos y ventanas nos fueron acompañando, jugamos con sus formas y colores, y esa especial atmósfera, con un espíritu de sencillo amanecer, de nueva etapa vital.

Diseño, frescura, elegancia, fotografía con mucha química,

como la que me gusta hacer a mi. Entonces supe que podíamos hacer unas fotos muy bonitas.
Sientes ilusión en cada toma, cuando mira el ojo a través de la cámara y registra detalles que sólo una persona con estilo y espontánea puede darte, el tiempo no importa, sólo mandan las ganas de seguir haciendo las mejores fotos.

Trazamos líneas con un pincel delicado unas veces, otras dejamos caer los colores sobre el lienzo, y disparo la cámara, esas son las mejores, donde la pose es tal cual ella es. Todo fluye para crear formas originales, que transmiten naturalidad, sencillez. Cada espacio es un ambiente diferente, donde las luces y formas, las maderas y cristales, las puertas nos sirven de elementos para componer escenas con mucha fuerza.

Fue una mañana divertida, intensa, llena de buen rollo, ese que vence la incertidumbre por el resultado final y deja fluir la imaginación por caminos que ni siquiera habíamos previsto.

Terminamos con un café en una coqueta cafetería, Dulces Dreams, sillones grandes, ambiente acogedor, un aroma intenso a postres caseros, genial colofón a varias horas de trabajo. Final de la sesión de fotografía, donde retraté su faceta más bohemia, allí donde la buena química se transmite sin esfuerzo, su mirada habla sin necesidad de nada más.

Llegué para retratar a Marian, diseñadora, hacerle un book profesional y terminamos descubriendo a Toda una Dama repleta de luz y alegría, natural como es, tal cual siempre había sido y ahora ella ya lo sabía.

Grandes fotografías para esta sesión inolvidable.

Por cierto, podéis ver su excelente trabajo como diseñadora en su web www.todaunadama.com

 

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